La mayoría de correas de lavadora y secadora se rompen por una misma causa: porque se queman. ¿Cómo reconocer que la correa se ha quemado? Sabrá que su correa se ha quemado porque los extremos de la correa aparecen ligeramente curvados hacia adentro, tal como se ve en la fotografía. En la cara interna de esas curvas, además, podrá observar que las ranuras probablemente se han borrado. La pregunta inmediata que a uno le surge es: ¿Por qué se quema una correa? ¿Se puede evitar?

Las correas se queman porque el bombo se detiene imprevistamente sin que el programador dé la orden de que pare. Cuando esto sucede, la polea del motor sigue girando y acaba quemando la correa hasta romperla. Lo que conviene averiguar entonces es: ¿Por qué se detiene el bombo de imprevisto? Por dos motivos principalmente: por exceso de peso o porque una prenda de ropa se atraviesa en la parte interna de la puerta.

El primero de los motivos, el exceso de peso, se produce cuando lavamos demasiadas prendas con alta capacidad de absorción de agua (como, por ejemplo, toallas). El elevado peso del bombo hace que la polea del motor resbale sobre la superficie de la correa y acabe quemándola. El segundo de los motivos, el frenazo del bombo, suele producirse cuando una prenda rígida (normalmente una zapatilla) se atraviesa en el cristal interno de la puerta haciendo el efecto de “cuña”. Esta cuña frena súbitamente el bombo y hace que la polea del motor, que sigue girando, acabe quemando la correa inevitablemente.

La solución, en ambos casos es fácil: no introducir demasiadas prendas pesadas en el bombo (toallas, edredones, etc.) y evitar lavar zapatillas deportivas o prendas similares. Tomando estas dos precauciones, es muy probable que la correa de su lavadora y secadora tenga larga vida, ya que ésta es una pieza que a penas sufre desgaste por el uso.